La hoja de ruta de la salud conectada

El Programa S+D de Corfo promete dar un paso más allá en términos de informatización de las redes asistenciales de salud pública, buscando incorporar a los proveedores de tecnología y servicios, mejorar el capital humano, establer estándares y certificaciones que faciliten la interoperabilidad de todo el sistema.

En el ámbito de la salud pública, actualmente Chile cuenta con el 79% de los consultorios de atención primaria y un 53% de los establecimientos de mayor complejidad con registro clínico electrónico.

Dentro de la agenda digital anunciada por el gobierno en noviembre pasado, se ubica la meta de llegar al 100% de los establecimientos del país con ficha médica electrónica al año 2020.

En enero de este año se abrió el proceso de licitación de un nuevo convenio para una nueva etapa de Sidra - tanto los proveedores de tecnologías y servicios de salud, que entregan las plataformas y redes macro, como los medianos y pequeños proveedores de aplicaciones, uso secundarios de datos, análisis, paneles de control de información y telemedicina. En definitiva todas aquellas tecnologías que contribuyan a la creación de una historia clínica compartida y que en el mundos son las que más están creciendo, a tasas de un 20% anual.

Así lo estimaron en Corfo, en donde, en el marco de sus programas de especialización inteligente, identificaron a este sector como uno de los prioritarios para el crecimiento del país, definiendo, en conjunto con colabores públicos y privados, una estrategia de largo plazo bajo el nombre de Salud más Desarrollo (S+D), un programa que apunta a acelerar el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías y servicios en salud, con un foco puesto también en la internacionalización – al menos en la región – de esta industria cuyo mercado potencial se espera que alcance los US$233 mil millones al año 2020 a nivel global.

“Como agencia del ámbito económico, nos preocupa el desafío de productividad que tiene Chile. Existe, sin lugar a dudas, la posibilidad de generar mucho más valor para la gente en el ámbito de la salud con los recursos que se disponen y en ese objetivo, las TIC bien utilizadas pueden ser una herramienta extraordinaria para aumentar la efectividad y calidad de la atención en los servicios de salud. Si Chile se transforma, en el contexto latinoamericano, en un país pionero en la incorporación eficiente de las tecnologías de la información y comunicación, que son un mecanismo extraordinario para aumentar la productividad laboral en sectores como éste, vamos a estar desarrollando oportunidades para una industria de servicios tecnológicos en el ámbito de la salud, pudiendo ser exportadores en este campo”, sostiene el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitrán.

Al respecto, la gerenta del programa estratégico Salud + Desarrollo, Aisén Etcheverry, explica que Colombia, Brasil, Argentina y Perú han hecho avances con iniciativas focalizadas en interoperabilidad, creación de maestros o generación o generación de aplicaciones, pero ninguno está abordando la estrategia como un todo.

“Eso nos da una ventaja cometitiva y nos pone a la vanguardia de los que está ocurriendo en la región. El Ministerio de Salud ya hizo una apuesta por mejorar la salud. Podemos tomar la oportunidad de transformar a Chile en un productor de tecnología sofisticado, o no lo hacemos y terminamos importando soluciones sin aprovechar el imacto económico que podriamos haber generado”, detalla.

En el país aún no se ha sistematizado los datos que den cuenta del sector – se estima que mueve unos US$2.800 millones al año, pero Etcheverry menciona el impacto que estrategias similares han tenido, por ejemplo, en Canadá, donde por cada dólar invertido, el retorno ha sido de 1,48 con el PIB; o en Irlanda, donde el crecimiento del PIB en cinco años estuvo entre 2% y el 2,9% “sólo por la incorporación de tecnologías”.

LAS CLAVES DEL PROGRAMA

La idea es conectar a quienes tienen las tecnlogias, con los prestadores de salud y desde ahí, hacia los pacientes. Los déficists dieron paso a una “hoja de ruta” compuesta por cinco ejes: interoperabilidad y estándares; coordinación, innovación y emprendimiento; capital humano, e internacionalización.

Uno de los proyectos insignia del programa Salud + Desarrollo es la creación del Centro de Referencia de Estándares y Certificación en Salud (CRECS), que pueda certificar tecnologías de Chile y el resto de Latinoamérica.

“El objetivo es que el centro sea autosustentable en su operación financiera, pero como inversión incial estimamos que se requieren recursos por alrededor de $5.000 millones para un lapso de cinco años, con un aporte privado de un 30%”, comenta Etcheverry.